lunes, 16 de mayo de 2011

KANT Y SCHILLER


Concepto de belleza Kant y Schiller 

Immanuel Kant define el concepto de belleza como algo subjetivo, el observador lo capta de distintas maneras, la persona podrá decidir si le parece bello o no, cada perdona ve los objetos de distinta manera lo que algunos puede parecer bello para otros sin embargo puede no serlo, en si la belleza no se basa en algunas características que determinen que algo sea bello o no lo sea, no busca forzar que ciertas personas vean algo bello en donde realmente no les parece que lo sea, cada quien ve las cosas de manera en la cual el objeto satisface las expectativas de la persona para que esta decida si le excita ver algo de modo que esto le atrae y piensa que para el es algo bello.

Schiller demuestra que el arte y la moral se complementan para elevar al hombre a la dignidad. El pensador hace la distinción entre la belleza y la gracia, la una exprime la plenitud de la naturaleza y la otra el pensamiento. La naturaleza ofrece la belleza arquitectónica y el alma, lo bello del movimiento. La gracia, es la belleza de la forma bajo la influencia de la libertad. La belleza arquitectónica en un don de la naturaleza, la gracia es un mérito personal. Los movimientos traducen la espontaneidad personal del hombre. Así la gracia es la mediación superior de la dignidad humana. La moral no debe ser, como para Kant, un esfuerzo voluntario y racional hacia el deber: ella nos pide cultivar el sentido moral inmediato, que conduce al hombre a la belleza moral, Si el hombre no era moral sacrificando su naturaleza espontánea, él sería a la vez sublime, heroico desgraciado; y si el hombre fuera hacia el bien espontáneamente en tanto que es consciente él carecería de dignidad.
Pero hay un espacio donde el deber  y el sentimiento se reconcilian donde el hombre comprende la naturaleza sin perder el derecho de pertenecer al mundo inteligible; es el estadio de la perfección estética, la belleza traspasa a la vez la sugestión egoísta y el esfuerzo de la maestría racional.

Es necesario ver claramente como Schiller corrige y traspasa a Kant. Este tiene razón al sostener que la aprobación de los sentidos no garantiza la moralidad de nuestras acciones; pero no tiene razón al rechazar la asociación de los sentimientos a las leyes principales de la razón. El hombre debe obedecer con placer y razón. El deber moral y el instinto natural deben ponerse de acuerdo en el hombre, el cual merece ese nombre.

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